La Inteligencia Artificial (IA), impulsada por las GPUs, es el motor que actualmente mueve el mercado global
La expansión del mercado comenzó hace aproximadamente tres años con los primeros modelos de procesamiento de lenguaje natural, que permiten la comunicación en lenguaje humano con las máquinas. Las grandes tecnológicas han invertido cantidades significativas de capital para lanzar productos y servicios basados en la IA Generativa (como GPT), contribuyendo a la productividad económica con cifras que alcanzan los dobles y triples dígitos.
La resolución del acuerdo Microsoft – OpenAI
El mes de noviembre fue especialmente relevante en el sector apoyado en nuevos lanzamientos y acuerdos clave. El más destacado fue la resolución del acuerdo entre OpenAI y Microsoft.
Inicialmente, el acuerdo se basó en una inversión de Microsoft de 14 billones de dólares por el que OpenAI se comprometió a utilizar la infraestructura de nube de Microsoft, Azure, para entrenar e inferir sus modelos de IA. Además, OpenAI cedería a Microsoft el 75% de los beneficios generados hasta que se recuperara la inversión.
Dos factores podían poner fin a este compromiso: la recuperación de la inversión o el logro de la AGI (Inteligencia Artificial General), es decir, una máquina iguale la inteligencia humana en todos los campos principales que impulsan la actividad económica.
Con el rápido crecimiento de la compañía y el valor estratégico de su tecnología, OpenAI empezó a buscar mayor independencia. Esto abrió la puerta a nuevas alianzas, como el acuerdo con Oracle para el proyecto Stargate, una infraestructura clave apoyada por el gobierno de EEUU.
La relación entre ambas compañías alcanzó un punto de fricción aunque finalmente alcanzaron un acuerdo que permite a Microsoft mantener un posicionamiento estratégico fuerte, incluyendo el uso de la propiedad intelectual de los modelos de OpenAI para productos propios como Microsoft Copilot. Además, OpenAI transformará una de sus filiales clave en una Public Benefit Company (una figura intermedia para captar capital) de la que Microsoft será dueña del 27% gracias a su inversión inicial. Además, OpenAI sigue comprometida a utilizar Azure para el entrenamiento e inferencia de sus modelos.
Microsoft y el impulso de la IA: crecimiento y proyecciones
Las perspectivas de Microsoft en el terreno de la IA generativa son excepcionalmente favorables. Las previsiones apuntan a un salto significativo en ingresos: de los actuales 250 billions de dólares a unos 430 billions en 2027. Uno de los motores clave será Azure, cuya expansión podría llevarla a representar el 50 % de los ingresos totales de la compañía en ese mismo año.
En el plano financiero, Microsoft mantiene una posición de solvencia extraordinaria. Su nivel de endeudamiento es mínimo frente a la enorme cantidad de caja que genera de forma recurrente. Aunque la inversión en infraestructura, especialmente centros de datos, será muy elevada, con un capex estimado de 120 billions de dólares para 2027, la capacidad de generación de caja operativa superará ampliamente esa cifra: alrededor de 280 billions según los analistas.
Este escenario combina crecimiento acelerado, dominio en la nube y una base financiera robusta, consolidando a Microsoft como uno de los actores más fuertes en la revolución de la IA.
Nvidia: el termómetro estratégico de la revolución de la IA
La inteligencia artificial se ha convertido en uno de los motores económicos más poderosos del momento, y con ello también crece el temor a una posible burbuja. Para medir la salud real del sector, uno de los indicadores más fiables son los resultados de Nvidia.
Nvidia ocupa una posición estratégica única: es la compañía que concentra gran parte del valor generado por la IA gracias a un elemento esencial del cómputo moderno, las GPU. Su arquitectura tecnológica altamente diferenciada permite entrenar modelos de IA de forma rápida y eficiente, y por eso los grandes proveedores de centros de datos (Microsoft, Google, Anthropic, OpenAI y Oracle) dependen de sus chips.
Los resultados del tercer trimestre de 2025 de Nvidia superaron con claridad las expectativas y muestran una demanda masiva por parte de los llamados hyperscalers (proveedores de centros de datos). La carrera por disponer de la mejor infraestructura es decisiva: quién tenga el hardware más avanzado atraerá a quienes desarrollan los modelos más potentes.
En este contexto, Nvidia no solo impulsa el sector: actúa como la pieza crítica que marca el ritmo del progreso en la inteligencia artificial global.
Nos posicionamos en la cadena de valor de la IA: el enfoque de NAO
La avalancha de pedidos que enfrenta Nvidia refleja una demanda elevada de capacidad de cómputo para sostener el crecimiento de la inteligencia artificial. Sin embargo, Nvidia no fabrica sus propios chips: los diseña, pero la producción corre a cargo de TSMC, la joya taiwanesa que tenemos en cartera, que se convierte en un beneficiario directo de esta tendencia. Este beneficio también se refleja en ASML, responsable de las máquinas litográficas que utiliza TSMC para la fabricación de semiconductores.
En paralelo, las grandes tecnológicas como Microsoft o SAP también se ven impulsadas por la incorporación acelerada de capacidades de IA en sus plataformas.
A esta cadena se suma un elemento crucial: la electrificación. La expansión global de centros de datos dispara la demanda eléctrica y requiere infraestructuras avanzadas. La corriente continua, típica en entornos industriales y de transmisión de energía eólica, se vuelve esencial para alimentar sistemas de cómputo intensivo. Compañías como Schneider Electric, compañía francesa de componentes eléctricos en cartera, están trabajando en el diseño de sistemas para suministrar a centros de datos en alto voltaje en corriente continua en 800V.
En este ecosistema interconectado, desde NAO tenemos una visión clara: el crecimiento de la IA no solo impulsa a los fabricantes de chips, sino a toda la cadena tecnológica y energética que lo sostiene. El mercado seguirá cambiando con rapidez, y las perspectivas para 2026 prometen aún más oportunidades.
